
Ya lo comentamos hace una
semana. Mclaren , la FIA y Lewis
Hamilton perdieron la
oportunidad perfecta de consumar
su plan y su farsa de 2007 en el
pasado Gran Premio de China. A
partir de ese momento se abrió
la caverna al vacío enorme del
fracaso de Mclaren, y de la
organización del mundial.
El mayor de los ridículos
imaginables para esta
incompresible escudería y
“pandilla” de amigos del teatro
era sólo una posibilidad y no
muy grande, pese a todo. Pero en
todo caso, a veces, las cosas
suelen suceder…
Salieron los monoplazas en las
posiciones pre-establecidas
anteayer, Massa el primero,
Hamilton segundo, Raikkonen
tercero, Cuarto Alonso, Quinto
Mark Webber, etc... Apagado el
semáforo y tras colarse
magistralmente Kimi a un
Hamilton, que más parecía, por
su salida, un flan, este tuvo
que contra volantear ligeramente
para esquivar la trasera del
coche del finlandés, dejando el
coche un poco “muerto”, sin
traccionar suficiente a la
salida de la primera curva. Pero
Alonso ya estaba ahí, con el
morro de su monoplaza casi en
paralelo, traccionando y ganando
el interior, en un pulso a la
salida de toda la curva, que no
pudo soportar Hamilton, cediendo
la posición, en una actitud muy
muy floja, frente al ímpetu del
asturiano.
El error estaba ya cometido, y
la falta de clase consumada, aún
con un monoplaza muy superior en
prestaciones al de Fernando.
Volviese loco, a partir de este
momento el piloto ingles,
tratando de oponerse por las
bravas a la nueva situación en
la fila de monoplazas, a
resultas de lo cual, se salio de
la pista, por trazar por donde
no se debe, y no medir la
velocidad. A partir de este
momento se vio Lewis Hamilton
relegado a la séptima plaza.
Un nuevo error y salida de pista
del británico propició que su
monoplaza levantase una
considerable cantidad de tierra,
que penetró en los pontones
laterales de refrigeración,
comprometiendo su eficacia, y el
rendimiento del motor. Esto
provocó, un gran aumento de
temperatura, que provocó a su
vez un fallo hidráulico,
anulando la posibilidad de
accionar las marchas del cambio
correctamente. El coche de Lewis
se ralentizó, sin control sobre
las velocidades, y perdió
posiciones en parrilla hasta la
decimoséptima plaza.
En vista de los acontecimientos,
Ferrari previsiblemente “adecuó”
su estrategia final de carrera
para permitir, de un modo más
menos claro, que Kimi Raikkonen
superase a Massa en la segunda
parada en boxes. Alonso a su vez
condenado por Mclaren a lidiar
con un monoplaza ya de por sí
lento, desfasado, y
probablemente “retocado” para
impedirle su lucha con Hamilton,
además sufrió problemas de
training bastante considerables
en su primer Stint.
A falta de no más de 10 vueltas,
sólo un milagro en forma de
abandono de alguno de los dos
monoplazas rojos podía dar la
victoria a Fernando, cosa más
que improbable en esta temporada
de limitación de motores a 19000
revoluciones por minuto. Aún así
Lewis en una gran remontada
gracias al poderío descomunal de
su monoplaza, y con una
estrategia a 3 paradas amenazaba
a falta de pocas vueltas con
alcanzar la quinta posición que
le diese el campeonato a la
desesperada.
Cruzó
la bandera a cuadros Kimi,
proclamándose por primera vez, y
tras ser el eterno aspirante al
titulo Capeón Mundial de Fórmula
Uno de 2007. Massa fue segundo,
resignado, a serlo en su propia
casa. Alonso tercero, poco más
pudo hacer con un monoplaza tan
viciado y alejado de lo
esperable para un hombre de su
categoría. Cuarto fue Rosberg
consolidándose como gran piloto
para el futuro, quinto Kubica y
sexto Nick Heidfeld.
Hamilton perdió el mundial.
Mclaren perdió el mundial, ese
que corría “contra” Alonso en
palabras de su máximo dirigente.
El dueño de la Fórmula Uno, y
padrino en la sombra de la FIA,
Benie Ecclestone, perdió el
mundial también, ya que su plan
para “anular” y “destruir” a
Fernando, no pasaba por la
inmolación de su “niño de oro”.
No mucho podemos culpar al niño
“malcriado” en que se ha
convertido Lewis Hamilton. Él se
atrevió a insultar con su
ignorancia y osadía a Fernando
Alonso como piloto, deportista y
persona, pero sólo lo hizo
empujado, enajenado y adulado
por el abominable Ron Dennis y
su progenitor Anthony Hamilton.
¿Cómo se puede apostar así por
un piloto inmaduro, y que no es
más que un pobre novato al que
le viene muy grande ser Campeón
del Mundo?
¿Cómo se puede limitar así a un
genio de la Fórmula Uno como
Fernando Alonso, que con un
mínimo de apoyo habría arrasado
en las pistas este año con
rotundidad?
¿Cómo se puede promulgar
igualdad alguna, ejerciendo la
más descarada de las
arbitrariedades de forma
manifiesta, con luz y
taquígrafos?
¿Cómo
se puede llegar a ese grado de
cinismo, incompetencia al frente
de una escudería, falta de
profesionalidad, y de palabra
como persona?
¿Cómo
han podido ser los
patrocinadores comparsas, y casi
“compinches” no sólo de esta
injusticia con Fernando, sino
también de esta irracional
gestión de la temporada?
Mclaren se ha presentado a la
batalla del mundial de Fórmula
Uno borracha y tramposa, y con
una mano atada a la espalda por
propia decisión.
Tienen ustedes lo que se
merecen, y aún les espera más,
al equipo, a su imagen, a sus
patrocinadores, a Ron Dennis y a
Norbert Haught. Esto no ha hecho
más que empezar. No olvidarán
nunca el nombre de Fernando
Alonso I: El Rey Del Viento y de
su “Marea Azul”. Todos Ustedes
le deben un mundial a Fernando,
y tarde o temprano, de un modo u
otro, se lo pagarán.
Es difícil digerir para muchos
envidiosos estómagos
agradecidos, cargos de la FIA,
comisarios, periodistas
mezquinos, ex pilotos seniles,
la grandeza de Fernando Alonso,
que luchando contra todo y
contra todos, si no le llegan a
amordazar de pies y manos, y a
atracar a mano armada esta
temporada, habría superado
fácilmente los 120 puntos en el
campeonato de pilotos. De seguro
habría sido la victoria más
fácil y aplastante de su carrera
en la Fórmula Uno.
Señores de la FIA – Mclaren;
¿Quieren hacer Ustedes, aún más
si cabe, el ridículo?,
¡adelante!, atrévanse a hacer
Campeón de la Farsa de Fórmula
Uno de 2007 a Lewis Hamilton.
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