Habrá que
seguir con plena atención todo
este fin de semana de finales de
septiembre de 2007. No sólo está
en juego el mundial de pilotos
de Fórmula Uno de 2007, si no
también la credibilidad de toda
una escudería que hace un tiempo
fichó a un piloto, el mejor
piloto del mundo, y nadie ya a
estas alturas sabe muy bien por
qué lo hizo.
Deberemos
estar atentos, todos, desde las
pantallas de nuestros
televisores, a los detalles, por
pequeños que estos sean, o
puedan parecer de todo lo que
acontezca este fin de semana,
tanto en la calificación de
mañana, sábado, como en la
novedosa carrera en Fuji del
domingo.
La tensión
irá en aumento paulatinamente,
desde la primera, Q1, pasando
por la segunda tanda, hasta la
definitiva, y ya clásica,
plagada de incidentes para
Alonso, la tan “famosa”, y
temida, tocada por “por la mano
negra de Mclaren”; La Q3, prueba
calificatoria final y definitiva
de las sesiones de los sábados.
Deberemos
escudriñar en nuestros
monitores, donde se encuadra en
todo momento ese “famoso”
mecánico tan amigo de Lewis
Hamilton, y también alguno de
sus compañeros, pues a estas
alturas, lo menos cabal es
confiarles a estos señores, la
configuración y, mucho menos
aún, la custodia nocturna del
monoplaza de Fernando Alonso.
Deberemos
estar muy muy atentos, a las
ruedas que le monten en la
ultima vuelta lanzada, pues de
seguro, alguien “intentará” de
nuevo colocarle al asturiano
algún juego de neumáticos
desconfigurado en presiones, u
otros duros, donde deberían ser
blandos, o repetir tal vez el
tener que calificar con unas
ruedas usadas, habiendo
disponibles juegos de nuevas.
No sería,
también, baladí, repasar todas
las estructuras de cartelería,
distribución neumática y
eléctrica, iluminación y demás
parafernalia dentro del box de
Fernando, no volviera a ocurrir
lo pasado en el pasado Gran
Premio de Bahrein, misterio, en
su día , pero hoy ya parece muy
clara , la dependencia e
implicación que tiene con el
conjunto de hechos
“sorprendentes”, que han rodeado
a la escudería Vodafone
Mclaren-Mercedes, en relación a
Fernando Alonso durante toda
esta temporada de 2007 y en
especial durante sus sesiones de
calificación y Q3’s.
Miremos,
además, ojo avizor, los
movimientos de manos, cual
tahúres, de los mecánicos, en
los pitstops, tratando de
“cazar” esa tentación de alargar
la mano y tocar un poquito aquí,
u otro poquito allá, este o
aquel aleroncito, en el coche de
Fernando.
Mclaren se
encuentra ante el dilema de la
temporada, ¿Qué hacer?, como
tratar a ese españolito díscolo,
que no ha querido formar parte
de nuestro “Gran” equipo: “La
excelencia de la Fórmula 1”.
¿Cómo disimular tal tentación?,
¿Cómo mantener la igualdad y el
juego limpio tan pregonado?,
esas preguntas las deberá
responder así mismo, el patrón
Ron Dennis. Seguir con la falacia
ya increíble e insostenible del
engaño y la farsa que se intento
desde el inicio con Fernando
Alonso, o descubrir, por fin las
cartas de su jugada anhelada,
ante el ímpetu final en las
últimas carreras del asturiano.
Ciertamente sí, ahora ha llegado
el momento de elegir que
filosofía seguir, si la de la
imagen perfecta, la del equipo
excelente, blanco y limpio, de
buenos chicos modélicos de pelo
corto, o la de dejarse arrastrar por la
baja pasión del gusto personal y
la presión del paisanaje
británico.
Para todos
los buenos aficionados a la
Fórmula 1, si Mclaren hoy ya es
sin remisión un equipo enfermo y
podrido, el llevar a cabo
finalmente el “oculto deseo de
sabotaje” a Fernando,
significaría la muerte tácita de
este equipo para la gran mayoría
de los verdaderos aficionados.
Ron Dennis, tristemente a tu pesar, has
conseguido todo lo contrario de
lo que pretendías y soñabas.
Mclaren será recordado largo
tiempo por muchas cosas, entre
ellas ser la escudería que
desprecio y actuó contra
Fernando Alonso, pero pase lo
que pase, mañana seremos
millones de ojos los que daremos
fe y testificaremos sobre lo que
hagáis, pretendáis o intentéis.
Mclaren ¡Te vigilamos!
Mundo-F1