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Siguen los "Sabotajes" a las presiones de los neumáticos de Alonso en las Q3's

05 septiembre 2007

Se vive una calma sospechosa pocos días antes del GP de Italia. Hay demasiado silencio. Fernando Alonso ha vivido estas dos semanas entre rumores sobre su futuro, ahora aparece el de Toyota, y discusiones sobre los increíbles fallos que está padeciendo. En la última carrera en Turquía, uno de sus juegos buenos volvió a tener las presiones alteradas. Algo que no le sucede a Hamilton. Estos problemas le han colocado al borde de su explosión total y el domingo del gran premio le hicieron saltar a la pista con menos motivación de la habitual. Pero el destino le hizo ver que el Mundial está en sus manos. Le bastó con apretar cinco vueltas en carrera a Hamilton para forzar un error de pilotaje de su máximo rival. Golpeó un arcén con excesiva fuerza y esto desencadenó el reventón del neumático delantero.

El bicampeón del mundo sacó otra lectura del duro pique a cuatro de Turquía: McLaren y Ferrari se equivocan en su lucha desesperada por la pole. Van demasiado cortos. Y en los circuitos que quedan la táctica puede ser decisiva. Salvo que se ocupe la cuarta plaza en parrilla, claro. Su objetivo en Italia no será tanto conseguir la pole como tener las suficientes vueltas más de combustible que su compañero y los adversarios de rojo. Y meterse entre los tres primeros de la parrilla, el cuarto es peligroso por la buena salida de los BMW.


Todo esto, si en McLaren le dejan. Y si mantienen el excelente tono de las últimas pruebas, con los coches de Maranello a algo más de una décima. Están más cerca que en Canadá, pero siguen un paso por detrás en pistas de fuertes frenadas y chicanes lentas. Los últimos años el mejor equipo en las pruebas privadas en Monza ha dominado después la carrera.

La historia también da algunos motivos de esperanza al piloto asturiano. No es ni mucho menos un imposible recortar cinco puntos a falta de cinco carreras. En tres de las diez últimas temporadas, el segundo clasificado a cinco carreras del final ha remontado y se ha proclamado campeón. El último en lograrlo fue Michael Schumacher en 2000. Mika Hakkinen era líder por dos puntos después de ganar de manera impecable en Spa-Francorchamps con aquel increíble adelantamiento con Zonta en medio. El Kaiser ganó el título después de ganar cuatro carreras seguidas y lo consiguió con 19 puntos de ventaja.

En el año 1999 Eddie Irvine llegó a adelantar a Hakkinen en el Mundial después del abandono entre lágrimas del finlandés en Monza. El irlandés se colocó con dos puntos de ventaja y terminó el campeonato dos por detrás. Y el caso más antiguo en el tiempo fue el de Villeneuve y Schumi en 1997. Michael llegó a estar once puntos por delante y terminó tres por detrás. Después se los quitaron todos por chocarse con el canadiense en Jerez.

Fuente: As.com

Se están extendiendo últimamente gran cantidad de comentarios, sobre la situación de Fernando Alonso en el seno del equipo McLaren, en especial centrados en desestabilizarle, desprestigiarle y hacernos creer, que de repente un bi-campeón mundial de prestigio y genialidad en conducción contrastada, comete errores, que nunca antes se le habían visto, y además, y precisamente, siempre , curiosa y misteriosamente, en las sesiones Q3, vitales , para el devenir en el resultado del Gran Premio, como se esta demostrando durante toda la temporada 2007.

Puede, no obstante, fácilmente contrastarse la serie de "irregularidades", que esta sufriendo Alonso, por parte de su equipo en boxes, o por parte de alguno de sus miembros. Diversos incidentes lo atestiguan: plafones, problemas de frenos, etc,.. pero de forma muy especial, el supuesto "sabotaje", que viene sufriendo desde hace varios Grandes Premios, (desde Canadá al menos), a las presiones de sus ruedas de clasificación para la calificación Q3. En futuras fechas seguiremos este tema en detalle, pues no solamente es una cuestión de adulteración muy grave de la competición, si no además, en el caso de confirmarse la intencionalidad en estas presiones "desconfiguradas", una cuestión que puede afectar como mínimo a la seguridad del monoplaza y su piloto. 

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