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Con los vítores de los
aficionados italianos aún
resonando frescos en nuestros
oídos, el carrusel de la Fórmula
Uno atraviesa los Alpes y se
dirige hacia el bosque de las
Ardenas en donde se encuentra
uno de los circuitos más bellos
que el automovilismo mundial
puede exhibir.
El circuito de Spa-Francorchamps
surge en mitad de una zona
balnearia muy apreciada por los
turistas amantes de la
naturaleza. Una zona que durante
la Segunda Gran Guerra fue
escenario de una de las más
sangrientas batallas de la
contienda. La defensa de Francia
frente Alemania estaba confiada
a la, más tarde fracasada, línea
Maginot. Entre el extremo de la
línea Maginot y el aparato
defensivo de la frontera belga,
había un gran hueco: las Ardenas.
Región agreste y de boscaje
tupido y por el que, el alto
mando francés, consideraba
imposible que un ejército
pudiera penetrar en Francia.
En la primavera de 1940,
mientras el ejército francés no
alcanzaba a contrarrestar la
furiosa acometida que habían
esperado en el Norte, los Panzer
alemanes cruzaban el bosque de
las Ardenas, llegando en menos
de tres días hasta Sedán. París
estaba condenada.
Ahora los contendientes son de
otra nacionalidad, no son ya
franceses y alemanes, si no
italianos contra ingleses. Los
“Panzer” alemanes, pintados de
plata, llevan logotipos
españoles decorando sus corazas.
Será también Paris el punto de
destino de la confrontación
final, sin embargo, en esta
ocasión será la capital francesa
la que condenará y no la
condenada. Será el jueves, en la
reunión del Consejo Mundial,
cuando el Gran Premio de Bélgica
2007 tendrá sentido o pasará a
ser un simple hecho de crónica.
Desgraciadamente, toda la fuerza
de la confrontación deportiva
quedará en una simple anécdota
si, como anuncian las gargantas
profundas de la F1, siempre
“bien” informadas y prestas a
derramar su carga de rumores, el
equipo McLaren es despojado de
los puntos logrados en la
clasificación del mundial de
constructores. Lejos de nuestra
intención entrar en valoraciones
de si se debe castigar a un
equipo o si por el contrario se
debe hacer la vista gorda a una
situación que ha desvelado en
intrincado mundo de filtraciones
en la ingeniería y tecnología
dentro de la Fórmula Uno.
Nuestro máximo interés sería
cantar y contar las hazañas de
personas cuyas habilidades les
hacen parecer, más que humanos,
casi divinos, y de cuyo
desparpajo para desafiar a las
leyes físicas, los acerca a los
antiguos mitos que forjaron los
fundamentos de un deporte
convertido, para muchos de
nosotros, casi en una religión.
Es verdad que la limpieza en la
confrontación deportiva debe
imponerse, y es cierto que está
búsqueda debe animar a quien
tienen en sus manos los
designios de este deporte de
masas, pero también es cierto
que no se puede derrumbar la
ilusión de la gente, no se
pueden derruir las estatuas y
los templos, no se puede negar
la existencia de Dios por mucho
que la ciencia, la investigación
empírica, así lo enuncie. Si
llegamos al desencanto de la
gente, entonces no habrá ya
ilusión.
Porque el ilusionismo es un
espectáculo inherente al Circo.
Una ilusión fue ver ganar a
Piquet con un Brabham con
corrector de altura hidráulico y
gasolina irregular en 1981.
También ilusión fue ver como
Benetton era proclamado campeón
del mundo en 1995 pese a
utilizar un control de tracción
prohibido y que nadie pudo
desenmascarar. En realidad todo
es una ilusión, un efecto de
magia hizo que Senna fuera
despojado de la victoria en
Suzuka 1989 y que no lo fuera
del Mundial de 1990.
Un largo etc podría llenar este
espacio pero, en vez de
contarles como Harvey
Postlethwaite se coló, con
alguno de los mecánicos de
Ferrari, en el box del equipo
Williams en el Gran Premio de
Alemania de 1980 midiendo y
fotografiando todo lo que
pudieron del FW07, les
contaremos que el primer Arrows
de la historia de la F1 fue
diseñado por Tony Southgate y
que casualmente este coche
resultó idéntico al que el
propio Southgate había diseñado
unos meses antes cuando estaba
contratado por Shadow. En aquel
momento, Arrows sólo fue
obligado a renunciar a alinear
su monoplaza clon y a diseñar
otro. No fue expulsado y no le
fue prohibido inscribirse en la
temporada siguiente.
En definitiva esta nota
destinada en principio a ser un
análisis previo del GP de
Bélgica, ha terminado siendo una
serie de consideraciones a la
reunión del Consejo Mundial del
próximo jueves. De las
conclusiones a la que se lleguen
en Paris, emanará un GP de
Bélgica digno de tener en
consideración o tan sólo un
evento marcado para siempre por
el estigma de ser el momento de
la destrucción de la más
ajustada y apasionante temporada
de la última década. Justo hace
ahora 10 años. Michael
Schumacher fue desposeído de
todos sus puntos en el
campeonato de pilotos por su
actitud antideportiva en su
lucha con Villeneuve en el GP de
Europa de ese año. Las victorias
conseguidas permanecieron en el
palmarés del alemán y Ferrari no
sufrió merma en el cómputo de
sus puntos a pesar de que a su
piloto le fueron retirados
aquellos conseguidos a lo largo
de la temporada.
Para terminar, añadir que Alonso
y Hamilton se presentan como los
poseedores de las mejores
oportunidades de vencer en
Bélgica, su doblete en Monza, no
deja duda de que, más allá del
aprovechamiento o menos, del
famoso dossier Ferrari, el
equipo de Woking ha sabido
reaccionar a la derrota en
Turquía y que en Spa-Francorchamps
la lucha puede alcanzar tintes
épicos propio de los que ofrecía
la F1 en la época de los
“Gentlemen drivers”, una época
que no existe ya.
Fuente:
Thef1.com |