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Érase una vez un cuento al
revés, que empieza como acaba.
Kimi ganó su cuarta carrera de
la temporada, mientras Alonso le
recortó un punto más a un
enfurruñado Hamilton. En una
carrera donde el espectáculo lo
dieron los pilotos de mitad
parrilla.
Poco después de las 14:02 se
daba la salida al renacido GP de
Bélgica, con Fisichella saliendo
desde el pit lane. Pero la
emoción iba a estar del lado
McLaren, como durante todo el
fin de semana. Y no nos
referimos al ‘spygame’, ¡no!
Sino a la encarnizada lucha de
los dos pilotos plateados por el
mundial. Así que en la Source,
nada iba a impedir que lucharan
rueda contra rueda, ahora que en
el mundial de constructores no
pintan nada. Alonso desde la
parte limpia se lanzaba a por el
Ferrari de Massa, y de paso
intentaba tapar a Lewis. Pero
como hemos visto otras veces,
Lewis no se suele arrugar.
Aunque… quizás he hablado
demasiado pronto. Por la primera
curva pasan Kimi, Massa, y
Alonso que en paralelo con
Hamilton se abre no dejándole
espacio a su compañero. Pero
este lo encuentra por fuera.
Alonso, por su parte, pisa el
astro-turf y pierde algo de
tracción, así que el McLaren nº
2 se empareja de nuevo con el
nº1. Y llegamos al momento de la
verdad, al momento decisivo del
gran premio: L(ewis) H(amilton),
como diría Sonia: “se arrugó
como una pasita”, bajo la atenta
mirada de su padre. 250 km/h y 5
G de deceleración vertical, en
una derecha-izquierda-derecha
conocida como Eau Rouge. Tenemos
a Fernando por el interior que
se ha igualado con LH, y llegan
al ápice de 250 km/h, Fernando
lo toma con valentía, sin
arrugarse, con el pie en la
tabla, algo que Lewis,
simplemente, no fue capaz de
hacer. Esta fue, y será, la
declaración de intenciones de
Fernando para lo que queda de
mundial. Donde las dan las
toman, Lewis, le dijo el
ovetense.
Todo esto sucedió en los
primeros metros, y seguramente,
no haría falta escribir mucho
más, pues los cuatro primeros
mantuvieron posiciones durante
toda la carrera, como si de un
‘Trullitren’ se tratase. Kimi y
Massa, con sus Ferrari afinados,
encontraron el momento de
marcharse poco a poco, con un
ritmo superior a los plateados.
Quinto circulaba un Rosberg que
se había aprovechado del lío de
tomo y lomo de la primera curva.
Mientras tanto por detrás,
Kovalainen intentaba aguantar
los envites de un desatado
Webber, y un rápido ‘Quick’ Nick,
cosa muy difícil pues parecía un
camión cisterna cargado de Elf.
En la vuelta 2, Kovi, era
superado por Webber, y en la
cuatro por Heidfeld.
Curiosamente, el piloto nº1 (en
teoría) de Renault, iba perdido
en la cola del paquete, con
problemas de frenos que le
obligan a abandonar una vuelta
antes.
Todos habían montados
neumáticos duros, y los Ferrari
se escapaban marcando con
facilidad 48’s medios. Bueno,
todos menos un sorprendente
Adrian que sutil(mente), con sus
neumáticos tuneados con rayas
blancas, andaba acosando en 12ª
posición al terror de la ‘gridgirls’:
D(avid) C(oulthard). Estamos en
la vuelta 10, y ya se acerca el
momento de las paradas. Los
rumores que circulan por el
paddock, hablan de que Alonso
parará 1 vuelta antes que su
rival, LH, así que iba a
necesitar un colchón de unos 3
segundos. La incógnita era los
Ferrari: ¿cuándo pararían?. La
lógica nos podía decir que
pararían un poco antes, pues en
calificación siempre se han
mostrado un poco inferiores a
los McLaren.
Como siempre, las lógicas no
son aplastantes, sino que te
aplastan. Rosberg iniciaba la
primera ronda, seguido de Trulli,
todo esto en la vuelta 14, donde
el joven Vettel abandona con
problemas en su STR. Sólo una
vuelta después, y marcando su
vuelta rápida, entra Kimi, junto
con Alonso, con lo que la lógica
se caía por tierra. Esta vez los
Ferrari habían sido los más
rápidos en todas las
condiciones. Una vuelta después
les siguen Massa y Hamilton. Las
estrategias de gasolina quedaban
descubiertas sobre la mesa. Una
segunda ronda anodina, que poco
nos mostraba. Con la distancia
manteniéndose entre Kimi y Massa
de unos 5 segundos, y unos 3
segundos entre Alonso y
Hamilton. Aquí les dijeron a los
de Mclaren: ¡hasta luego,
compadre!... y se marcharon
irremediablemente. A lo lejos,
el espectáculo lo daban Sutil, y
la lucha encarnizada entre los
dos jóvenes promesas: Kovalainen
y Kubica, con Kubica haciendo
más planos que un arquitecto
para intentar pasar en las
frenadas a (Hei)Kiko(valainen).
Afortunadamente, de no ser por
estos chicos las carreras serían
anodinas, soporíferas y más
aburridas que una carrera de
motoGP liderada por Casey Stoner.
A todo esto, en la vuelta 31, DC
se bajaba en la bus stop a
esperar al autobús de turno,
pues su RBR se paraba con los
sempiternos problemas
hidráulicos.
En la cabeza de carrera, Kimi
mantenía una cómoda ventaja de
unos 5 segundos con el
brasileño, y entraba a boxes
para repostar. Una vuelta
después, en la 32, entraba
Massa. A renglón seguido, un
Alonso que había tenido que
galopar a ritmo seguro,
constante y rápido, para
mantener la posición en la
segunda parada, pues LW había
cargado más para intentar
adelantar al asturiano. Su
parada es estratosférica, 5,8
segundos. Kimi y Massa mantienen
posiciones, y los blandos
funcionan a las mil maravillas,
pues Massa marca la vuelta
rápida de carrera, 1.48:036, en
su vuelta de salida de boxes.
Difícil lo iba a tener Hamilton
por muchas vueltas adicionales
que diera, ya que mientras el
británico no bajaba del 1.49,
Alonso marcaba fácilmente 1.48’s
altos. Los doblados tampoco
ayudaron, y todo eso sazonado de
unas maltrechas gomas delanteras
como ya nos tiene acostumbrados
el rokkie.
Miel sobre hojuelas para
Fernando. De una vez por todas
se había demostrado que todas
esas milongas de que ‘tenía más
vueltas y el equipo me hizo
entrar’ eran eso: ¡milongas!.
Acuérdense de Mónaco, por
ejemplo. En un esfuerzo estéril,
Massa con su motor fresco
presionaba a Raikkonen, y Lewis
a Alonso. Mientras, Button
abandonaba en su ‘annus
horribilis’, en la vuelta 36.
Nos acercamos al final, y
mientras Kimi y Alonso,
inteligentemente, se lo tomaban
con tranquilidad, Massa y Lewis,
parecían querer ganar la carrera
en dos curvas, era como ver la
peli: “ dos colgados en la
carretera”. Y claro, Lewis, en
Poubon, se pegó un sustito del
carallo, tanto que a la mujer de
Ron Dennis se le corrió el
rimel. A falta de cuatro curvas,
Massa desistía, y aceptaba con
desesperación que a partir de
ahora la única oportunidad de
victoria en el mundial de
Ferrari se llama Kimi Matias
Raikkonen. Vuelta 44, Kimi
pasaba bajo la bandera de
cuadros, y en una inusitada
maniobra se marcaba un donuts
espectacular, de esos que se
echan de menos en la F1. Cuando
gana, Kimi, es un tío genial.
La carrera finalizaba, con Kimi,
Massa, Alonso, en el podium
seguidos de un triste y cabreado
Hamilton, que justificaba su
mediocre fin de semana con la
maniobra de Alonso en la primera
curva. Detrás, en quita posición
Heidfeld, seguido de Rosberg,
Webber y Kovalainen, y de un
combativo, pero fuera de los
puntos, Kubica, que había
sucumbido a su cambio de motor
del sábado.
El mundial queda en un pañuelo,
con sólo 2 puntos de ventaja de
LW sobre Alonso. Un Lewis que
había probado en esta carrera la
medicina que otras veces había
suministrado él con maniobras al
filo del reglamento. Por otra
parte, Kimi está a sólo 13
puntos, y un abandono de los
McLaren lo pondría en liza por
el mundial. Pero este mundial es
cosa de 2. Esperemos que
alejados de ‘spygames’, y rollos
similares, que nos tienen un
poco hartos de politiqueos. La
lucha entre los cuatro pilotos
seguirá siendo encarnizada ahora
que el equipo de Ron Dennis no
cuenta para nada en el
campeonato, y que Ferrari se ha
proclamado Campeón del mundo de
constructores. Siguiente
estación: Monte Fuji, una parada
desconocida… y otro ‘thriller’
que contar.
Fuente:
Thef1 |